Si por algo es conocida Sevilla, es por la denominación de la «Ciudad de los Hospitales», y esa denominación le viene por la ingente cantidad de establecimientos de este tipo que ha atesorado a lo largo de la historia, siempre destinados a labores benéficas.
Así las cosas, Sevilla es una ciudad que ha sobrevivido a siglos de desafíos sanitarios, y su trazado urbano esconde las huellas de instituciones que fueron pioneras en la organización médica de Europa. Una de las más fascinantes, y a menudo confundida en las crónicas, es el Hospital de San Cosme y San Damián, conocido popularmente como el Hospital de las Tablas.
Esta es la crónica de una institución que nació de la urgencia de la peste y terminó definiendo la asistencia sanitaria de la ciudad durante siglos.
1. El nacimiento: Una respuesta a la Peste Negra (1383)
La historia del hospital comienza con un acto de valentía profesional. Tras la devastadora epidemia de peste que asoló Sevilla en 1383, los médicos y cirujanos de la ciudad comprendieron que la atención dispersa no era suficiente. Decidieron unirse y fundar una hermandad asistencial, estableciéndose inicialmente en el Hospital de San Nicolás.
Aquella construcción original, humilde y levantada principalmente con madera, caló tanto en el imaginario sevillano que, a pesar de sus futuros traslados y grandezas, el pueblo siempre lo recordaría como el «Hospital de las Tablas».
2. El patronazgo del Cabildo y la Plaza del Salvador (1387-1390)
Solo cuatro años después, en 1387, la institución se traslada a una zona mucho más central: el Hospital de San Salvador. Bajo la administración de la cofradía de la Misericordia, los médicos y cirujanos solicitaron formalmente el apoyo de la ciudad.
El Cabildo de Sevilla, reconociendo la importancia de tener a los mejores profesionales al frente, acogió al hospital bajo su patronazgo oficial. Fue entonces cuando se puso bajo la advocación definitiva de los santos gemelos San Cosme y San Damián, patrones de los médicos. En 1390, se profesionalizó totalmente la gestión: la cofradía cedió todos los bienes al Cabildo y se aprobaron las primeras ordenanzas que regirían la medicina hospitalaria en la ciudad.
3. El azote de las «Bubas» y la ampliación (1493-1503)
A finales del siglo XV, Sevilla se convirtió en la puerta de América, pero también en la receptora de nuevas y terribles enfermedades. Entre 1493 y 1497, la llamada «epidemia de bubas» (sífilis) golpeó con especial dureza a la población.
El Cabildo destinó específicamente el Hospital de las Tablas para combatir este mal. La demanda de camas fue tal que el centro tuvo que expandirse:
- Se adquirieron casas frente a la Colegiata del Salvador.
- En 1503, el Cabildo cedió parte de la calle Cayteros para ampliar las instalaciones, consolidando este entorno como el gran foco sanitario del centro de Sevilla.
4. El gran traslado y la herencia de la Cruz (1573-1574)
El siglo XVI trajo la gran reorganización de los hospitales sevillanos. En 1573, el Hospital de San Cosme y San Damián abandonó el Salvador para trasladarse a la calle Santiago. Se instaló en el edificio que acababa de dejar vacante el famoso Hospital de las Cinco Llagas (que se mudó a su actual sede frente a la Macarena). Este nuevo emplazamiento conectaba con el Hospital de San Hermenegildo (del Cardenal), creando un complejo sanitario de enorme importancia.
¿Qué pasó con el edificio del Salvador?
Tras la marcha de los médicos, el solar fue ocupado en 1574 por el Hospital de Nuestra Señora de la Paz. Este último procedía de otro lugar emblemático: el Hospital de la Cruz (también llamado de las Tablas), que se ubicaba originalmente en el solar donde hoy se levanta la majestuosa Casa Lonja (Archivo de Indias).
El legado hoy: Un paseo por la historia
Para el visitante curioso, recorrer esta ruta es entender la Sevilla asistencial:
- En el Salvador: Imaginar las antiguas casas de curación frente a la Colegiata.
- En la calle Santiago: Visualizar el trasiego de cirujanos y enfermos en los edificios que comunicaban con el Hospital del Cardenal.
- En el Archivo de Indias: Recordar que antes de los legajos de América, allí estuvo el Hospital de la Cruz, el otro gran precursor de madera de la ciudad.
El Hospital de las Tablas no es solo un nombre en un archivo; es el testimonio de cómo los médicos sevillanos, desde el siglo XIV, se organizaron para que nadie, ni en las peores epidemias, se quedara sin el cuidado de la ciencia.
Te ofrecemos un vídeo-documental para conocer mejor la enfermedad de la peste negra:



